Hambre emocional

ANSIEDAD Y COMIDA

Un caso de hambre emocional

Recuerdo con cariño a Blanca. Aunque han pasado ya unos tres años desde la última vez que la vi en la consulta, de vez en cuando me envía una foto haciendo alguna actividad que antes evitaba por no sentirse cómoda con su cuerpo. Es una mujer increíble, admiro profundamente el camino que ha recorrido, su valentía y el trabajo personal que ha realizado. 

¿Cómo afecta la ansiedad al apetito?

Blanca llegó a la consulta porque la ansiedad la estaba bloqueando. Entre los síntomas que más la agobiaban estaban la presión en el pecho, dificultad para respirar, una sensación constante de angustia y preocupación, y la incapacidad para relajarse. Sin embargo, lo que más la desbordaba era su relación con la comida y con su cuerpo. Se sentía acomplejada y no le gustaba nada la imagen que veía en el espejo. Siempre había sido muy presumida, y no podía entender por qué le costaba tanto controlar y cuidar este aspecto de su vida. A lo largo de los años, los problemas personales se acumulaban, lo que le dificultaba cada vez más manejar las situaciones complicadas.

¿La ansiedad puede causar cambios en los hábitos alimenticios?

Sentía una mezcla de rabia, frustración, preocupación y una profunda ansiedad que la llevaba a tener una relación cada vez más complicada con la comida. Se prohibía muchos alimentos, intentaba ayunar y seguía dietas muy restrictivas, lo que finalmente la llevó a comer de manera compulsiva. Con el tiempo, los kilos se acumulaban, y eso la desmotivaba aún más para moverse, ir al gimnasio y, sobre todo, bailar. ¡A ella le flipaba bailar! Esta situación afectaba su autoestima, y cuanto peor se sentía por dentro, más descontrolada se volvía con la comida. Estaba atrapada en un bucle infernal del que no sabía salir. 

La terapia puede ayudarte con la ansiedad, la comida y tu cuerpo

En terapia, nos dedicamos a diseccionar la ansiedad, abrimos por dentro y miramos las tripas (a la ansiedad, no a Blanca). Identificamos qué cosas hacía ella que mantenían el problema y qué cosas podía hacer diferentes. Blanca es una mujer llena de fortalezas y recursos, con mucha vitalidad y con un gran sentido del humor. Juntas, desempolvamos esos tesoros que llevaba dentro, y ahora sabe cómo aprovecharlos. Hoy en día, Blanca disfruta de la comida y ha cultivado una relación saludable con ella y con el placer. Ya no siente descontrol, se siente cómoda en su propia piel, se cuida y, lo más importante, ha vuelto a bailar.


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