“Mira al miedo a la cara y dejará de molestarte” Sri Yukteswar.
¿QUÉ NOS PASA CON EL MIEDO?
El miedo es una emoción adaptativa que tiene una función protectora. Generalmente no nos agrada sentirlo, tiene mala prensa y la sociedad nos anima a actuar sin miedo, a aniquilar esta emoción, como si fuera bueno prescindir de ella.
Está provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es un mecanismo de supervivencia que nos permite proteger de una situación que valoramos como potencialmente peligrosa, en ese sentido es una emoción que nos permite dar una respuesta buena para responder a ese presunto peligro. Por lo tanto, puede ser funcional y beneficiosa. Nuestra relación con el miedo variará también según el marco social, cultural y familiar, es decir, podemos aprender según sea nuestra cultura o familia a temer situaciones, objetos o contextos.
MIEDO, ANSIEDAD Y OTROS SINVIVIRES:
Cuando el miedo es un problema puede manifestarse mediante sintomatología diversa: ansiedad, insomnio, baja autoestima, inseguridad, conflictos interpersonales, miedo al rechazo social, adicciones, obsesiones, fobias, compulsiones, hipocondrías, etc. Todos estos síntomas frenan la posibilidad de que aprendas y desarrolles la confianza en ti misma.
Un porcentaje alto de personas que me consultan llega con ansiedad y cree que su único problema es ésta y en ocasiones piensa que nada en su vida justifica su presencia. Habitualmente se relaciona con el estrés. Pero cuando dedicamos un tiempo a detenernos y escucharnos nos damos cuenta de que detrás de la ansiedad hay una emoción que no está siendo atendida. Muchas veces (no siempre) el miedo está detrás de la ansiedad.
Como puedes ver el miedo y sus diferentes manifestaciones te pueden llegar a mantener pequeña, desposeída de tus recursos y hacerte creer que no es posible cambiar, o incluso imaginar que un cambio puede significar una vida peor.
¿CUÁNDO PEDIR AYUDA?
Hay ocasiones en que ese miedo da una vuelta de tuerca y en lugar de protegerte te mantiene en una prisión. En esa circunstancia el miedo no te deja avanzar en tu proceso de maduración ni en tu capacidad de disfrute de la vida. A veces puede comportar una sensación de pérdida de control. También puede ocurrir que la sensación de miedo intenso provoque sensaciones corporales (cambios en el latido cardiaco, en el ritmo respiratorio, sudoración, reflejo psicogalvánico) que a la vez provoca más sensación de miedo, y así se puede conformar un círculo vicioso que se retroalimenta y comporta cada vez más angustia. Cuando te limita o te condiciona para poder tener la vida que deseas puede que haya llegado el momento de pedir ayuda.
SUPERAR EL MIEDO CON TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA E HIPNOSIS:
La buena noticia es que de esa trampa se puede salir, que existen tratamientos eficaces sin necesidad de que sean extensos o tediosos. Es el caso de la terapia breve estratégica y la hipnosis, que mediante procedimientos orientados a la solución y centrados en los recursos de la persona pueden desbloquear estas dificultades en tiempos breves y posibilitando cambios profundos y perdurables en el tiempo. La terapia breve estratégica centra su intervención en cambiar las soluciones que ha intentado la persona para liberarse del problema y que en lugar de ayudarla, han complicado más el escenario. En el caso del miedo suelen ser el hecho de mantener una actitud evitativa del objeto temido, la solicitud de ayuda (que paradójicamente nos hace sentir más desvalidos) y el intento de control de las propias reacciones. La hipnosis nos permite trabajar con la parte inconsciente de la mente, llega a través de metáforas, historias, imágenes y estados interiores que nos permiten conectar con recursos que están en nuestro interior de los que no somos conscientes.



